Un seminario con Johnny Dawes en The Climb

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Johnny Dawes estuvo diez días en Madrid, y durante dos tardes impartió su taller/seminario (Master Class Seminar), de dos horas y media, con una docena de escaladores asistentes en las instalaciones de The Climb. Johnny (nacido en 1964, 49 años en la actualidad), es famoso por sus ascensiones difíciles y con gran exigencia mental dentro de la escalada tradicional británica, y por su estilo dinámico y basado en la gestión del equilibrio antes que la fuerza.

Lo primero que sorprende de Johnny es su carácter: él es un pensador, autor o artista de la roca, algo reservado y que gusta de pasar su tiempo jugando al ajedrez, en una conversación, tocando la guitarra o visitando museos. Pero cuando se convierte en profesor, se siente en un terreno que domina y expresa lo que quiere decir sin fisuras en el discurso, y con completa claridad. Sentir la roca, sentir la posición del cuerpo antes y después de hacer el movimiento buscando las posiciones de mínimo esfuerzo, es establecer una especie de diálogo con la roca en la que se consigue realizar una obra de arte al alimón con las posibilidades que ofrece ésta. Y para ello no importa que haya que saltar, correr o adoptar posturas poco habituales. “Stone Monkey”, “Leaping Boy” o “Fearless Johnny” son sobrenombres que la prensa británica ha puesto a este peculiar escalador, con 35 años de subirse por las rocas a sus espaldas.

Lo primero que hará Johnny es evaluar a cada escalador: su equilibrio y su morfología marcan la relación que debe tener con los pasos. Y ¿qué le llevó a darse cuenta de que la fuerza no era un factor tan determinante, él, que ha convivido con gente como Ben Moon? “Yo soy bajo, tengo manos pequeñas y piernas algo pesadas: me llevó mucho tiempo darme cuenta de que si quería mejorar tenía que descubrir una forma distinta de progresar”. Claro que esa peculiar manera que Dawes enseña en sus seminarios puede que no convenza a todos: “sí, claro que sí, es algo que todos tenemos dentro, que sentimos en nuestro interior”. Así, dos ideas: la proyección que imprimen los cantos al comienzo del paso, e imaginar la proyección de los cantos del final del paso, para conseguir la situación de mejor equilibrio en ambas situaciones. Entre ambas, buscar cual es el motivo por el cual se cae y contrarrestar con el equilibrio de manera intuitiva.

Cuando Johnny te ha hecho quedarte sobre cantos apenas existentes y saltar de ellos con ambas manos a otros dos cantos imposibles, el principal tema de las preguntas es ¿qué ocurre con la fuerza que al final es más o menos el 90% del tiempo que dedicamos a entrenar? “es importante, pero no tanto: cuando estás en situaciones en las que una caída puede ser fatal, lo verdaderamente importante es la sensación de control”. Llegó a encadenar hasta 8c+ en vía deportiva, aunque el prefiere hablar de E9 en ese conglomerado que comprende la dificultad técnica, el compromiso y el tipo de roca. Un 8a+ puede ser tan E9 como un 8c, aunque cueste entender ese sistema de graduación. “He tenido miedo un par de veces: realizando una peligrosa travesía, sin vuelta atrás, y con la obligación de llegar al siguiente lugar en que podía emplazar un seguro. En ese caso no es que no hubiera buena superficie de recepción, es que no había posible recepción en el suelo. En otra ocasión, realizando una escalada en solo: perdí la concentración y sólo pensaba en cómo saltar a una pared cercana” , nos responde este escalador al que conocemos por filmaciones espeluznantes, “eso ocurre cuando pierdes el control de la situación, de tus sensaciones. Sólo he tenido fracturas en ambos tobillos, pelvis y muñeca, pese a muchas caídas”.

Además de unas pocas ideas básicas sobre cómo mejorar en escalada, tras pasar unas horas con Johnny te quedará claro que la escalada es sobre todo un juego, que debe divertirte y no hacerte sufrir. Y que la búsqueda de adrenalina es algo personal, e inseparable del concepto de juego. Tal y como él la concibe, es algo inseparable de sus otras inquietudes relacionadas con el arte: una idea que no tiene mucho que ver con entrenamientos planificados, agotadoras sesiones de Campus y horas en el gimnasio. Un último consejo: “si queréis mejorar, trabajar con presas pequeñas y buscando el menor esfuerzo; la escalada ahora va de hacer mucho con muy poco”. Lo demás es jugar en el rocódromo con este hombre casi cincuentón de espíritu curioso y adolescente. O un artista visionario, al que Simon Beaufoy – el autor de los guiones de “Full Monty” o “Slumdog Millionaire”- define como “William Blake con pies de gato”.

Johhny presentó su libro “Full of Myself”, durante los días que estuvo en The Climb, dónde se puede adquirir todavía.

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